Una comunidad con raíces que se remontan a su fundación en 1777, atesora una historia rica y diversa. En este lugar, aún se pueden contemplar los vestigios de lo que alguna vez fue la Hacienda que marcó su historia. Inicialmente conocida como Ojo de Agua del Tulillo debido a la presencia de represas naturales con plantas de tule, esta comunidad atrajo a sus primeros habitantes, como la familia Flores, que emigraron desde Santa María del Río. 💒
Con el tiempo, más familias se establecieron en la comunidad y erigieron una capilla en honor a San Juan Nepomuceno, cuya veneración continúa en festividades que se celebran el 16 de mayo. El nombre “Ejido Ojo de Agua de San Juan” se deriva de un manantial localmente conocido como “ojito de agua”, que en el pasado abastecía a la comunidad. 📰
Uno de los símbolos más emblemáticos de esta comunidad es el Cerro del Picacho, donde los habitantes llevan a cabo una tradición única. Cada año, ascienden y descienden la colina llevando consigo una cruz que veneran en el Día de la Santa Cruz. Esta costumbre es una expresión de gratitud hacia la cruz, que, según las historias locales, protege y cuida a los residentes desde las alturas. 🏡
La leyenda cuenta que en el pasado, los habitantes solían escuchar aullidos inquietantes en las noches, que interpretaron como amenazas de fuerzas misteriosas. Para contrarrestar estas preocupaciones, decidieron colocar la cruz en la cima del cerro. Desde entonces, los aullidos cesaron, y como muestra de agradecimiento, la comunidad realiza este ritual anualmente. Este gesto ilustra la profunda conexión de la comunidad con su entorno y su deseo de preservar su seguridad y bienestar.
Fuente: Archivo Histórico CDFDZ




